España: casi mitad del censo vive del Estado
España se encamina al 29 de noviembre con un censo de 38,73 millones de electores y una realidad que da vértigo: casi la mitad, el 46,3%, tiene el sustento atado a la ventanilla de la Administración. Hablamos de 17,9 millones de registros que viven de pensiones, nóminas públicas o subsidios. Para que nos entendamos, es como si en una mesa de diez amigos, cinco no pudieran pagar su parte de la cena si el Estado no les pasa la tarjeta.
El grueso de este 'ejército' lo forman 9.537.978 pensionistas contributivos, que en septiembre de 2026 se llevaron una tajada mensual de 14.498,2 millones de euros. Con una pensión media de 1.374,6 euros, el sistema se ha vuelto el principal motor del consumo, mientras que las Clases Pasivas —ese rincón reservado para ciertos funcionarios— sumaron 740.431 pensiones y un gasto de 1.774,1 millones.
Pero no todo es jubilación. El empleo público, con 3.646.900 asalariados, y el SEPE, con 1.896.142 beneficiarios del desempleo, completan el cuadro de la dependencia. A esto sumamos a los 1.647.502 adultos protegidos por el Ingreso Mínimo Vital (IMV), que llega a 905.792 hogares.
Lo irónico es el contraste histórico. En 2013, en plena tormenta financiera, el combo de pensionistas y empleados públicos era menor. Hoy, trece años después, ese grupo ha crecido en 2,08 millones de personas. Mientras el joven que cumple la mayoría de edad —y que forma parte de los 1,6 millones de nuevos votantes— busca un contrato que no sea un espejismo, casi la mitad del censo electoral ya tiene el 'sueldo' asegurado por el Estado. Una arquitectura electoral donde el voto, más que una opinión, parece un cheque de gratitud.
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