Pedro Sánchez ha inaugurado el derribo de la Verja con la pompa de quien ha bajado el último muro de Berlín, pero en el despacho de Alberto Núñez Feijóo no han comprado la entrada al espectáculo. Mientras Moncloa vende la 'prosperidad compartida' como si fuera un catálogo de ofertas de supermercado, el PP sostiene que el tratado es un fraude jurídico diseñado para esquivar el artículo 94.1 de la Constitución.
La jugada es maestra en su cinismo: etiquetar el pacto como 'solo UE' para evitar que el Congreso y el Senado tengan que ponerle la firma, ahorrándose así un debate que probablemente sería un campo de minas.
En la calle, esto se traduce en que hemos pasado de tener la sartén por el mango tras el Brexit a aceptar un menú degustación donde Londres y Gibraltar se quedan con el plato principal.
El Reino Unido consigue un régimen más favorable que cuando era socio de la Unión, manteniendo su modelo económico y su estatus de paraíso fiscal, mientras que la soberanía española queda congelada en el artículo 2, como un yogur que ha pasado la fecha de caducidad pero que nos obligan a comer.
El Gobierno presume de movilidad y fin de las colas, pero el PP advierte que no hay ni un euro garantizado ni un programa detallado para el Campo de Gibraltar. Básicamente, nos han vendido una promesa de 'prosperidad' sin presupuesto, una especie de cheque en blanco que no sabemos quién va a cobrar.
Mientras Sánchez se hace la foto con el ministro principal de Gibraltar, la oposición denuncia que se ha regalado la ventaja diplomática a cambio de un acto simbólico y una base militar británica que sigue operando en suelo 'ilegalmente ocupado' sin que nadie le pida el pasaporte.
El tratado entra en vigor este 15 de julio, deslizándose por la puerta trasera de la democracia.
Crítica:
El texto original es un despliegue de acusaciones cruzadas donde el Gobierno prioriza la estética del 'muro caído' sobre la letra pequeña jurídica. Falta una aclaración técnica sobre qué significa exactamente 'acuerdo mixto' para que el ciudadano no necesite un máster en derecho internacional.
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