Los altos cargos de la Guardia Civil se ratifican en que les pidieron "ponerse de perfil" en "causas políticas"

Guardia Civil: El arte de mirar aparte

politica Una ilustración conceptual y satírica. Un uniforme de gala de la Guardia Civil colgado en un perchero, pero el uniforme está girado de lado, 'de perfil', mirando hacia una pared blanca. Al lado, una mesa de oficina con expedientes acumulados y una lupa rota. Estilo editorial de periódico, colores sobrios, iluminación dramática de claroscuro, atmósfera de secretismo burocrático.

En el tablero del poder, 'ponerse de perfil' no es una cuestión de postura corporal, sino una técnica de supervivencia administrativa. Mientras el ciudadano medio se pelea con la administración por una multa de tráfico, en las esferas altas de la Guardia Civil parece que el manual de instrucciones es más flexible.

Este viernes, ante el juez Santiago Pedraz, los altos mandos se han ratificado en un baile de confesiones que huele a oficina de despacho y miedo al jefe. Resulta fascinante que Rafael Yuste y Alfonso López Malo, exjefes de la UCO, recuerden con tanta nitidez que Manuel Llamas Fernández, el DAO, les pidió básicamente que miraran hacia otro lado.

El timing es quirúrgico: julio de 2024. En ese momento, la mesa de investigaciones estaba servida con un menú degustación de escándalos: la trama Koldo, las actividades de Begoña Gómez y los asuntos de David Sánchez. Pedir que la juez tome la iniciativa es la versión institucional de 'yo no he sido', un juego de pasavueltas donde la policía judicial se convierte en un mueble más del pasillo. Pero el surrealismo no termina ahí.

El general Antonio Cortés añade sal al guiso asegurando que le ordenaron abrir expedientes internos contra los agentes que, ingenuamente, se empeñaban en investigar la corrupción del entorno de Pedro Sánchez. Es la ley del espejo: si buscas la verdad, te encontramos la falta administrativa.

Todo esto mientras Mercedes González, la directora general, mantenía citas con Leire Díez, la presunta arquitecta de una campaña contra el teniente coronel Antonio Balas. Al final, el dinero público paga la luz de la Audiencia Nacional para descubrir que, en el juego de las cloacas, el perfil más seguro es el que no molesta al que firma la nómina.

Crítica:

La noticia es un despliegue de testimonios cruzados que deja demasiados huecos sobre la reacción del Ministerio. Es un rompecabezas de 'él dijo que yo dije' donde la hipocresía es el único dato sólido.

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