Marruecos duplica una piscifactoria en aguas españolas

Peces marroquíes en patio español: el sablazo

politica Una ilustración satelital conceptual y artística. Se ve una pequeña isla rocosa en medio de un mar azul profundo. Junto a la isla, dos grandes bloques rectangulares de redes de piscifactoría flotantes forman una cuadrícula perfecta. Sobre el agua, una bandera española y una bandera marroquí se entrelazan como hilos de costura, pero la bandera marroquí es la que sostiene las redes. Estilo digital limpio, colores contrastados, vista cenital.

Hay una forma muy elegante de decir 'aquí mando yo' sin soltar una sola bala: poner jaulas de peces en el jardín del vecino. Mientras el Gobierno español se dedica a jugar al ping-pong diplomático con notas verbales que tienen el mismo efecto que un aviso de 'prohibido aparcar' en un barrio conflictivo, Marruecos ha decidido que la isla del Congreso es el sitio ideal para expandir su negocio.

No es una pequeña incursión; es una mudanza corporativa. Desde el verano de 2025, las imágenes del satélite Sentinel-2 han dejado al descubierto que la piscifactoria marroquí ha duplicado su tamaño. Lo que empezó en octubre de 2021 con una matriz de 16 jaulas, ahora es un complejo industrial en aguas que Madrid califica de españolas, pero que Rabat considera suyas según un decreto de 1975 que España rechazó hace casi medio siglo con una 'enérgica protesta'.

Muy enérgico todo, claro, porque mientras tanto, el grupo portugués Jerónimo Martins —dueño de Pingo Doce— ha visto cómo su inversión en Mediterranean Aquafarm florecía. El contraste es para echarse a reír: el Gobierno dice que las jaulas están en aguas españolas, pero cuando el PP preguntó por qué las islas Chafarinas no tienen coordenadas oficiales, la respuesta fue el silencio administrativo.

Es como si alguien te robara el coche y tú respondieras que, técnicamente, el coche es tuyo, pero que no sabes exactamente dónde está el garaje. Entre expedientes sancionadores a la empresa noruega Mørenot que quedaron en el limbo y una Fiscalía que archivó la denuncia en octubre de 2022 por no ver delitos penales, el resultado es tangible.

Mientras nosotros discutimos la semántica de la equidistancia, Jerónimo Martins ya celebra en sus informes de 2025 la 'duplicación de las jaulas' y la cría de corvina, dorada y lubina. Al final, la soberanía parece haberse convertido en un menú degustación de pescado.

Crítica:

La noticia expone una negligencia administrativa flagrante, aunque el texto original peca de exceso de tecnicismos geográficos que diluyen la gravedad del hecho. El vacío legal sobre las coordenadas de Chafarinas es el verdadero escándalo, no las jaulas.

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