Las plazas 'malditas' de Hacienda: cinco puestos que nunca se han cubierto

Hacienda busca empleados que nadie quiere

politica Una oficina gubernamental surrealista y minimalista con escritorios modernos pero completamente vacíos y cubiertos de una fina capa de polvo. En el centro, una silla ergonómica solitaria iluminada por un rayo de luz cenital, rodeada de expedientes acumulados que forman torres inestables. Estilo cinematográfico, colores fríos y atmósfera de abandono burocrático.

Hay algo profundamente poético en que el organismo encargado de vigilar que el dinero público no se evapore, la Oirescon, tenga puestos de trabajo que son, literalmente, humo. No es que haya una crisis de talento o que los funcionarios hayan descubierto la iluminación y se hayan ido al Tíbet; es que hay cinco plazas que jamás han sido ocupadas.

Nunca. Ni una sola vez. Son sillas vacías que miran al vacío mientras el Ministerio de Hacienda firma resoluciones el 6 de octubre reconociendo que, aunque lo intentaron, nadie quiso sentarse ahí. Traduzcamos esto al lenguaje de la calle: es como si montaras un restaurante, pusieras el cartel de 'se busca cocinero' durante años y, al final, admitieras que nadie quiere entrar en tu cocina.

Y ojo a los números, que aquí está la gracia. Tenemos un consejero técnico (nivel 28) con un complemento de 19.667,48 euros anuales que es un mito urbano. Luego están dos jefes de negociado (nivel 18) con 4.489,10 euros y tres secretarios de puesto de trabajo (nivel 16) con 7.591,50 euros.

Dinero que está ahí, dibujado en un papel, pero que no encuentra dueño. Pero la fiesta no acaba con los 'vírgenes' de la administración. Hay otros 10 puestos que sí tuvieron dueño, pero que quedaron huérfanos. Algunos desde octubre de 2023, otros en 2024, 2025 e incluso 2026.

Con una plantilla de solo 33 funcionarios, donde nueve van por libre designación y siete están en comisión de servicios, la capacidad operativa de la Oirescon parece más un juego de sillas musicales que una oficina de supervisión. María Luisa Araújo Chamorro firma el documento, pero no explica por qué nadie quiere estos puestos.

¿Sueldos ridículos para la responsabilidad? ¿Requisitos imposibles? Hacienda calla, y mientras tanto, la supervisión de la contratación pública tiene cinco agujeros negros que no sabe cómo llenar.

Crítica:

El texto original es una sucesión de datos administrativos que oculta la verdadera pregunta: ¿por qué nadie quiere esos puestos? Es una noticia que se disfraza de transparencia pero no rasca la superficie del fracaso organizativo.

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