Pensiones: la subida que Hacienda se come
El Gobierno de Pedro Sánchez ha montado un escaparate electoral brillante con las pensiones, pero al mirar el ticket de compra, la letra pequeña es demoledora. Nos venden la revalorización como un regalo envuelto en papel seda, mientras Hacienda, por detrás, aplica un 'sablazo' técnico que neutraliza la fiesta. Es la magia de la 'progresividad en frío': te suben el sueldo bruto para que saltes de tramo fiscal y, al final, el Estado se queda con una tajada mayor que la propia mejora.
Los números no mienten, aunque los políticos lo intenten. Desde 2018, la recaudación fiscal ha crecido el doble que el gasto en prestaciones (un 120% frente a un 57%, según José Ramón Riera). Es como si te dieran un aumento de 50 euros en el sueldo pero te subieran el alquiler 60; técnicamente ganas más, pero tu cartera está más flaca. Hasta agosto de 2026, las retenciones subieron un 11,4%, mientras la masa de pensiones solo creció un 6,7%. Hacienda no solo cobra más porque hay más dinero, sino porque ha apretado la tuerca: el tipo medio de retención pasó del 7,7% en 2018 al 10,4% en 2025, según Francisco de la Torre.
Mientras el Ejecutivo presume de proteger a los jubilados, los datos de la Agencia Tributaria revelan que el colectivo de pensionistas es el que más ha contribuido al crecimiento del IRPF (11,5%), superando incluso a los empleados de grandes empresas (9,8%). Con 10,5 millones de pensiones contributivas y una nómina mensual de 14.498,2 millones de euros, el sistema es una vaca lechera irresistible. Al final, la subida que llega en enero de 2027 según el IPC será otro titular rimbombante que, en la práctica, servirá para que Hacienda siga haciendo caja mientras el pensionista intenta que el dinero le llegue al final del mes.
Joan Ramos