La factura de Sánchez con Marruecos: miles de millones de euros y su mayor aliado

Sánchez y Marruecos: el cheque sin fondo

politica Una ilustración satírica y conceptual. Un escritorio presidencial lujoso donde un mapa de África es en realidad un tablero de Monopoly. Una mano con un traje elegante desliza fajos de billetes europeos hacia la zona de Marruecos, mientras que pequeñas vallas fronterizas de juguete intentan contener una marea de arena. Estilo editorial de revista política, colores contrastados, iluminación dramática.

Hay quien se aprieta el cinturón para llegar al viernes y hay quien gestiona el presupuesto nacional como si fuera una tarjeta de crédito sin límite en un casino de Rabat. Desde que Pedro Sánchez aterrizó en Moncloa en 2018, la relación con Marruecos ha pasado de ser un baile diplomático a una transferencia bancaria constante.

Hablamos de más de 1.260 millones de euros que han volado hacia el régimen de Mohamed VI bajo el paraguas de la 'cooperación'. Para que el ciudadano medio lo entienda: mientras discutimos el precio del aceite, el Ejecutivo ha soltado 200 millones entre 2019 y 2023, con un pico de 57 millones en 2022, justo cuando el ruido del caso Pegasus empezaba a molestar en los pasillos del poder. Pero claro, el dinero no se da gratis; se paga el 'servicio de portería'.

El Gobierno ha transferido más de 134 millones para equipamiento contra la inmigración irregular, sumando otros 30 millones en 2021 y otros 30 en 2022 tras el caos en la frontera de Ceuta. Es la lógica del chantaje institucional: pagamos para que no pasen, y si pasan, pagamos para que los gestionen.

Y esto es solo el aperitivo, porque ya se vislumbran unos 45.000 millones de euros hasta 2050 para infraestructuras, un banquete donde las empresas españolas tendrán su silla reservada. Para no parecer obsesionados con Rabat, el Gobierno reparte migajas y promesas por el resto del continente.

Elma Saiz ha firmado acuerdos con Mauritania, Senegal y Gambia por 500 millones, mientras que Sudáfrica se lleva créditos de 2.000 millones en renovables. Desde Mozambique con sus 5 millones contra la corrupción hasta Argelia, que se ha quedado sin postre tras el giro estratégico del PSOE sobre el Sáhara Occidental, la factura es global.

En resumen: una política exterior que se escribe con cheques y se firma con la esperanza de que el vecino no abra la puerta.

Crítica:

La noticia es un catálogo de cifras que asusta, pero falla al no contrastar si estos fondos son créditos recuperables o donaciones a fondo perdido. Demasiado dato bruto y poca investigación sobre el retorno real de esa inversión.

Comentarios

¡Sorpresa!
¡Ya eres Premium!

De hecho, aquí todos somos Premium. En NoticiasResumidas.com no existen las cuentas de pago. Disfruta de todas las funcionalidades, gratis, sin registros y para siempre. ¡A resumir se ha dicho!