Mientras el ciudadano medio hace malabares con la hipoteca y mira el precio del aceite como quien mira una película de terror, en Moncloa han montado un casting de confianza que haría palidecer a cualquier agencia de empleo. Pedro Sánchez cierra la legislatura con un ejército de 1.255 asesores y empleados de confianza.
No es un equipo, es una ciudadela. Para que nos entendamos: Presidencia del Gobierno se ha quedado con 576 puestos, casi la mitad del total, sumando otros 28 en el Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. Es el clásico 'todos mis amigos en el barco'.
La ingeniería financiera es la parte más jugosa.
El crédito para este personal eventual ha pasado de 40,4 millones de euros en 2018 a unos generosos 71,2 millones en 2025. Un sablazo del 76,5% que crece tres veces más rápido que el gasto general de personal de la Administración. Mientras el resto de funcionarios espera que el presupuesto no se evapore, el personal de confianza ha visto cómo su partida presupuestaria se inflaba sin despeinarse.
Lo más fascinante es la jerarquía. No se han conformado con puestos modestos; el 53,4% (670 personas) están en los niveles 27 al 30, la crema de la administración. De hecho, el nivel 30, el techo salarial, concentra 460 puestos. Es una pirámide invertida donde el lujo se acumula arriba.
Y para los que crean que esto es una cuestión de ideología, hay 145 'supervivientes' que ya estaban ahí con Rajoy en 2018, algunos incluso desde Aznar o Zapatero. Hay gente que es más eterna que los presupuestos que Sánchez no ha podido sacar adelante. Al final, el 29 de noviembre vamos a las urnas, pero el ejército de confianza ya tiene su búnker blindado con 71 millones de euros.
Crítica:
El texto original es un despliegue de datos impecable, pero le falta el veneno necesario para subrayar la contradicción entre el ahorro público y el gasto en 'amigos'. Es una noticia disfrazada de estadística que necesita un traductor de realidad.
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