Polémica por el viaje a Japón del presidente de Renfe en plena licitación de 4.000 millones

Renfe: Sushi y lobby por 4.000 millones

politica Una ilustración satírica que muestra un tren de alta velocidad japonés transformándose en un avión de lujo, con maletines llenos de billetes de euros volando alrededor. Al fondo, una silueta de un ejecutivo ignorando un andén de tren caótico y lleno de gente bajo la lluvia, estilo caricatura editorial de periódico, colores contrastados.

Hay quien dice que el silencio es oro, pero en Renfe el silencio huele a business class y sushi de primera. Mientras el pasajero medio intenta que el tren no llegue con retraso, Álvaro Fernández Heredia, el jefe de la compañía, decidió que el pasado lunes era un momento fantástico para volar a Japón.

No fue solo él; se llevó a su mano derecha, José Alfonso Gálvez, director general de Negocios y Operaciones. El destino: el foro de la IHRA, una organización que, curiosamente, sirve de escaparate para la tecnología japonesa y donde Hitachi —una de las empresas que quiere hincarle el diente al contrato de Renfe— tiene un pie puesto en el consejo gracias a Takuya Yamakawa. Estamos hablando de una licitación que hace temblar cualquier bolsillo: 4.000 millones de euros.

Para que nos entendamos, es como si alguien decidiera comprarse una flota de yates mientras el resto de la familia discute por quién paga la última ronda de cañas. El plan, lanzado en marzo de 2026, busca hasta 40 trenes que vuelen a 350 km/h, el sueño húmedo del ministro Óscar Puente para unir Madrid y Barcelona en tiempo récord.

El presupuesto inicial es de 1.362 millones, pero el agujero total podría superar los 4.145 millones. Lo descarado no es el viaje, sino el modo 'incógnito'. Renfe borró el rastro en redes y web, como quien esconde la tarjeta de crédito tras una compra impulsiva. Mientras tanto, en los pasillos se habla de 'frivolidad' y de un trato preferente que deja a Siemens mirando desde la barrera.

Entre el caos de Rodalies por el temporal en Cataluña y el robo de datos de empleados, Heredia parece haber confundido la gestión pública con una agencia de viajes de lujo. La Ley de Contratos del Sector Público pide transparencia, pero aquí lo único transparente es la intención de hacer lobby con el Shinkansen mientras el resto espera en el andén.

Crítica:

La noticia es un manual de sospechas, pero falla al no preguntar a Renfe el coste exacto del viaje. Se queda en la superficie del 'lobby' sin profundizar en los vínculos contractuales previos.

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