Mientras en España seguimos esperando que la fábrica de VW en Sagunto deje de ser un solar con promesas, al otro lado del charco han decidido que el tiempo es oro. A tan solo 13 kilómetros de nuestra costa, Marruecos ha montado el tablero y ya está jugando. La empresa Gotion, con el 51% en manos de VW, ha puesto en marcha la planta de Kenitra en unos ridículos 13 meses.
Comparado con los 22 meses que lleva Sagunto en obras sin una fecha de estreno clara, parece que en España construimos con la parsimonia de quien monta un mueble de IKEA sin instrucciones y sin prisa.
El sablazo es conceptual y logístico. Traer un coche desde Tánger o Nador cuesta menos de 100 euros, una propina comparada con la inercia burocrática europea.
Kenitra no viene a jugar: arranca con capacidad para 100.000 baterías anuales (40 GWh), con la posibilidad de subir a 60 GWh si el mercado pide más. En resumen, el doble de capacidad que la planta de Sagunto, que sigue en el limbo.
¿El truco? Una inversión de 6.000 millones de euros y 2.000 empleos locales que no han tenido que pelearse con los controles infinitos de Bruselas ni con normativas de emisiones que en Marruecos se toman con una flexibilidad envidiable.
Mientras nosotros discutimos el color del papel del permiso, ellos ya tienen la materia prima para las celdas LFP y se han convertido en el proveedor obligado de las propias fábricas de VW en España. Al menos Stellantis en Figueruelas parece avanzar con más ritmo, pero la realidad es que nos han adelantado en el semáforo y nosotros seguimos buscando las llaves del coche.
Crítica:
El texto original es un panfleto de urgencia industrial que olvida mencionar si la permisividad ambiental marroquí es sostenible o solo un ahorro a corto plazo. Muy fuerte en la comparación de tiempos, pero débil en el análisis de riesgos laborales.
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