Obispos vs. Puente: ¡Bendición en corto!
El ministro Óscar Puente, conocido por su verbo expeditivo, ha encendido la red al cuestionar la bendición de un tren con destino a Barcelona, donde el Papa León XIV se preparaba para una misa multitudinaria. Mientras un millón de feligreses se agolpaban en Cibeles, un grupo de obispos, liderados por Francisco César García Magán, oficiaba un ritual ferroviario pidiendo “serenidad y confianza” para el trayecto. Puente, con la ironía afilada de quien ha visto pasar trenes (y broncas), replicó que dudar de la seguridad del ferrocarril español era “de bastante mal gusto”, recordado, con sorna, que tras el accidente de Angrois “no recuerda si hubo exorcismo”.
El choque dialéctico es revelador. Mientras el gobierno, con Pedro Sánchez a la cabeza, intenta proyectar una imagen de modernidad y eficiencia, la Iglesia, a través de sus representantes, apela a lo ancestral. Un contraste que se traduce en cifras: el tren español, según Puente, tiene el mismo nivel de seguridad que el alemán o el francés, a pesar de tragedias como las de Adamuz. Pero la seguridad, al parecer, no se mide solo en rieles y protocolos, sino también en fe y preces.
La bendición, un gesto simbólico, se ha convertido en un balón de oxígeno para la oposición, que ve en la reacción de Puente una falta de respeto a la religión. ¿Pero dónde queda el sentido común cuando se pide una bendición para un medio de transporte que, estadísticamente, es más seguro que el coche? La pregunta flota en el aire, mientras el Papa León XIV, ajeno a la polémica, recorre las calles de Barcelona. Y el ministro Puente, probablemente, ya está preparando su próxima réplica.
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