Begoña y Barrabés: ¡El billete de la corrupción!
Cuando la cátedra de la Universidad Complutense se convirtió en un juego de cartas de recomendación, el balde se derramó y la gente comenzó a gritar “¡Borrad las huellas del delito!”. El caso Begoña Gómez no es un nuevo episodio de la saga de la corrupción pública; es el episodio más reciente de un desfile continuo de políticos, empresarios y universidades que se entregan a la misma mezcla de “puño de hierro” y “guante de seda”.
El actor principal de esta obra de teatro es Juan Carlos Barrabés, el socio de la mujer del presidente del Gobierno y jefe de Innova Next, que se mudó de nombre a Baliera Global tras la caída del grifo de los contratos públicos. La compañía, que recibió más de 10 millones de euros en contratos de Red.es (ahora bajo el Ministerio de Transformación Digital), se convirtió en el vehículo de la máquina de la corrupción. Barrabés, que se ganó la reputación de “el que tiene el dedo en el timón de la política”, se reunió con Begoña Gómez en La Moncloa el 21 de junio de 2020. En julio de 2020, la política firmó dos cartas de recomendación que, como un billete de lotería sin número, le dieron a UTE Barrabés / The Valley la llave para abrir las puertas de la licitación de Red.es.
El juez Peinado, con la precisión de un cirujano que ha visto demasiados “casos de abuso de poder”, concluyó que había indicios suficientes para llevar a juicio a Begoña Gómez, a Barrabés y a Cristina Álvarez, la asistente de la presidenta. El tribunal no se quedó en la teoría; se puso a la práctica: los contratos de más de 10 millones de euros, que se habían filtrado a través de la recomendación, están bajo el microscopio de la Fiscalía Europea.
Mientras los negocios de Begoña se ven ensangrentados bajo la lupa, Barrabés se deshizo de su cargo de administrador único de Innova Next, como si el chiste de “borrar huellas” fuera un truco de magia que termina en un colapso de la ilusión. La despedida fue tan rápida como la evaporación del agua en un día de verano: una señal de que el tiempo, como la tinta de un contrato, se seca demasiado rápido cuando el sol del escrutinio se levanta.
La ironía del caso es que el mismo “maná” que hizo crecer la empresa de Barrabés se convirtió en la causa de su caída. La recomendación de la política, que debía ser un simple trámite administrativo, fue la llave que abrió la cerradura de la corrupción. El mensaje de esta crónica es claro: cuando el poder se convierte en un negocio, la transparencia se convierte en un mero adiós al dinero.
En definitiva, la historia nos recuerda que la corrupción no es un fenómeno aislado; es la consecuencia de la falta de mecanismos de control y la complacencia de quienes se benefician de los contratos públicos. La última lección es que la justicia, aunque lenta, siempre encuentra una forma de cerrar los ojos de los culpables, y que la hora de borrar las huellas nunca llega a tiempo.
Pilar Castro