Negreira: Madrid presiona a la UEFA
Florentino Pérez, con la paciencia de un santo (o la astucia de un zorro, según se mire), ha decidido que el ‘affaire Negreira’ no se queda en el cajón de los olvidos. El Real Madrid, más que un club, una gestora de patrimonios y agravios, ha elevado una denuncia a la UEFA, exigiendo que se desempolve el expediente contra el Barcelona. La historia, ya de por sí enredada, se complica como un plato de espaguetis. ¿La razón? Según el club blanco, han aparecido “nuevas evidencias” que confirman lo que ya sospechaban: pagos opacos a José María Enríquez Negreira, el ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, durante años. Es decir, mientras tú y yo nos peleamos por 5 euros en el supermercado, el Barcelona, al parecer, estaba facturando cantidades sin justificar a un cargo clave del arbitraje. ¿Coincidencia? El Madrid dice que no.
La denuncia del Real Madrid no es solo una picardía legal, es una declaración de intenciones. Argumentan que esto no es un problema de “hilos sueltos” en un juzgado, sino un “riesgo sistémico” para el fútbol. Traducido: si se permite este tipo de prácticas, el juego se convierte en una farsa. Un ‘pelotazo’ a la integridad competitiva. El club blanco, con la elegancia de quien se cree en posesión de la verdad, insiste en que la UEFA debe actuar con independencia del proceso judicial español. Es decir, que no esperen a que un juez diga qué hacer, sino que tomen cartas en el asunto. La cifra de los pagos, aunque no se especifica en el comunicado, es un elefante en la habitación que todos conocen. El Madrid exige una resolución “contundente”, porque, según ellos, la credibilidad del fútbol está en juego. Y, claro, la suya también.
En resumen, el Real Madrid ha puesto la denuncia en manos de la UEFA, como quien tira la bomba a la despensa. El club se ha personado como acusación particular en el procedimiento judicial y promete seguir tirando del hilo. El caso Negreira, lejos de cerrarse, ha vuelto a encender las alarmas y promete dar mucho que hablar… y mucho que facturar a los abogados.
Virginia Carrasco